miércoles, 23 de abril de 2014

El y Ella. Parte III

El sol había desaparecido por completo y la luna justo llegando a su punto mas alto se encontraba, redonda, grande y blanca como nunca, las nubes desaparecían y las estrellas comenzaban a brillar, el clima que en un principio era cálido y un poco caluroso se empezaba a tornar friolento, la multitud que estaba debajo de la pequeña montaña que sostenía el bello y robusto roble daban la bienvenida a gritos a la banda de rock popular del momento que se presentaría para dar inicio al festejo de la graduación de los estudiantes.

William era su nombre, tenia 20 años dos mas que Arleen y sus amigas, era un joven relajado no solía meterse en problemas, muy solitario y tímido aunque era buena persona una ves que se le conocía y en raros casos muy social con aquellos que ya lo procuraban, fuerte como una roca y muy alto aunque no tanto como los jugadores profesionales de baloncesto.

 William no salía mucho prefería quedarse en su cómoda habitación a jugar con su consola de videojuegos a lado de su fiel amigo canino, le apasionaba dibujar y escribir, tenia gustos que compartía con pocas personas a las que el llamaba amigos los cuales eran muy pocos, por mencionar algunos gustos; tecnología, videojuegos y celulares, pero también tenia otros gustos que tristemente no tenia con quien compartirlos, era callado por fuera pero por dentro no paraba de gritar, en muchos casos demostraba que estaba desinteresado por el tema del que se hablaba pero en su interior estaba completamente cautivado, si la historia de "El Señor de los Anillos" fuera real seria muy seguro que la maldad lo gobernara, pero en la realidad era un joven que no demostraba ser malo ni quería serlo o por lo menos eso pensaba. No tenia hermanos ni hermanas era hijo único, pero eso no le molestaba ya que siempre encontraba la manera de divertirse.

La luna justo arriba de ellos, era la unica testigo de la escena que se llevaba acabo pues sus amigas ya no prestaban atención a tal evento. Arleen que había tomado las manos de William las soltó y de pronto su mirada dulce cambio. William dejo de tener su linda sonrisa marcada para formar una cara seria con un poco de tristeza, sus ojos mas que brillantes comenzaban a crear pequeñas gotas, su mente esperaba lo peor, su corazón empezaba a dolerle poco a poco y su conciencia no aguanto mas y lloro de una manera que no se podía saber si era de felicidad o tristeza, bajo la mirada para ver como ella se apartaba centímetros de el y cuando volvió a mirar su rostro ella no espero mas y hablo.

- Es muy lindo lo que me has dicho, muy romántico, las orquídeas están lindas aunque no me gustan mucho, prefiero las rosas blancas esas si que me harían llorar de la felicidad y me llevarían a besar a aquel que me las haya entregado, creo que este momento no fue el mejor para que tu me dijeras lo que sientes por mi, sabes mas bien creo que nunca podría haber buen momento para que me lo dijeras, se que te estaba mareando con lo que te estaba diciendo minutos antes pero era solo para poder pensar muy bien como decirte lo que te estoy diciendo, eres guapo y fuerte eso lo se, pero también se que yo no pienso en ti como tu quieres que piense, llegara un día en el cual tal ves me arrepienta de decir lo que estoy diciendo, pero mientras no, cuando ni como se te metió a la cabeza y en tu corazón el que me amaras no lo se, no digo que eso este mal,  pero yo no siento lo mismo que tu hacia ti, nunca, escucha muy bien, nunca podría amarte por mil razones o por ninguna, así que creo la poca amistad que teníamos aquí se termino y no te preocupes este doloroso momento para ti quedara aquí no pienso hacerlo publico entre mis amigas.

Ella Arleen la chica que William siempre soñó tiro el ramo de orquídeas y con una mirada penetrante giro para darle la espalda y se fue dejando su dulce aroma. William se arrodillo y lloro como nunca lo había hecho mientras miraba como Arleen se apartaba y desaparecía entre la multitud.

Continuara...
Imaginado & Escrita por: Guillermo Lara Barajas.
Prohibida su copia.

martes, 15 de abril de 2014

El y Ella. Parte II

Lo que era una tarde soleada y hermosa empezaba a convertirse en una linda noche llena de estrellas y constelaciones, bajo el gran roble en una de sus ramas gruesas y llenas de hojas colgaba una lampara que a su debido tiempo empezaba a iluminar poco a poco a los dos jóvenes enamorados, era una lampara de diseño extraño y antiguo pero en su interior la tecnologia del día la acompañaba ya que se prendía sola sin la ayuda de nadie y sobre todo era cargada por luz solar, los últimos rayos del sol despedían el cielo que en un principio era azul claro pero ahora era azul fuerte y le daba la bienvenida a la brillante luna que desde un punto de vista parecía de cristal, y ahí justo debajo de la luz que la lampara soltaba se encontraban los dos jóvenes enamorados el sonriente y con las orejas en alto pues ella estaba hablando.

Su corazón palpitaba mas y mas rápido, estaba ansioso y a la ves nervioso, las gotas de sudor que se le formulaban en la frente amenazaban aquel momento que en su mente era romántico, sus ojos la veían y se daba cuenta que ella era realmente la chica que siempre busco, pura pero sobre todo de buen corazón, sonriente, amigable, sincera, no fumaba ni mucho menos consumía alcohol era del tipo de chicas que hoy en día son muy pocas que prefieren quedarse en casa un viernes por la noche leyendo un buen libro o viendo una película en familia. Ella hablaba, sus mejillas estaban mas rosadas de lo normal y no era debido al maquillaje ya que ella no solía usar mucho, a lo lejos sus dos amigas veían la escena la cual tenia parecido a la de las películas de amor, suspiraban y se decían la una a la otra lo afortunada que había sido su amiga en haber encontrado un chico como el, agradable, tierno, romántico, honesto pero al igual que ella de buen corazón, ambas estaban felices por su amiga pero a la ves celosas ya que deseaban encontrar un chico como el.

Desde muy pequeñas formaron sus lazos de amistad, no asistían al mismo colegio ni mucho menos eran vecinas cercanas pero si de la misma colonia, de una u otra forma estas tres pequeñas niñas se encontraron y jamas se dejaron. Las tres eran de la misma edad aunque se llevaban algunos meses entre ellas. La mayor Annabel de cabello rizado y pelirrojo, de piel blanca como la nieve de ojos azules y pecas en las mejillas era la mas alta y sensible de las tres y la que mas parecido a una europea tenia. Meredith la menor de piel bronceada y cabello rubio, y ojos verdes de estatura promedio era muy simpática y alegre y al final la chica la protagonista de esta historia; Arleen alta pero menos que Annabel pero mas que Meredith. 

 Siempre estaban juntas, salían de compras juntas iban al cine juntas incluso muchas noches dormían en la casa de alguna de las tres y contaban historias algunas veces hablaban de chicos guapos y chicas que no les caían bien, pero sobre todo platicaban de maquillaje, libros y ropa, siempre eran ellas tres a pesar de que tenían mas amigas en el colegio no las invitaban a tan secretas reuniones ni a sus salidas. 

Arleen lo miraba fijamente a los ojos, temblorosa se acerco un poco mas a el y con un poco de pena le tomo las manos y entonces decidió que era momento de dejar de hablar de cosas sin importancia y sin importarle el clima, la hora o incluso la reacción de el, comenzó a decir la respuesta a lo que el minutos antes había dicho.

Continuara...

Derechos de Autor.
Imaginado & Escrito por: Guillermo Lara Barajas.
Prohibida su copia.

viernes, 4 de abril de 2014

VERSO II

Y me desperté del sueño en el que estaba y me di cuenta que no eras lo que pensaba, frágil, dulce, amorosa, romántica, detallista, sincera, buena chica era lo que yo de ti soñaba.

Pero me di cuenta de que no es así, posesiva, controladora, enojona, rencorosa, envidiosa, mentirosa, es lo que en verdad eres.

Te llegue a querer incluso sin hablarte, te llegue amar sin verte, te llegue a soñar sin conocerte, llegue a pensar en ti día y noche, pero me di cuenta de que solo te gusta controlar, si no se hace lo que tu dices y cuando lo dices; simplemente dices adiós besos.

Preciosa y tan mentirosa, que es lo que piensas de mi??

Amistad como la mía nunca hallaras, amor como el mio nunca encontraras, tan fácil fue decir adiós y a un buen amigo perdiste.

Busco un amor que no sea solo calentura tu dijiste, y cuando lo encuentras lo votas y te vas por lo que no quieres tener...

Donde están las mujeres que en verdad son mujeres damas hechas y derechas, mujeres que no buscan pasar un buen rato de diversión, mujeres amorosas, sinceras, fieles, dulces?? mujeres de buen corazón??

Algún día despertaras del sueño en el que te encuentras y veraz todo lo que perdiste, por creerte la mas hermosa, por creerte intocable, utilizada serás, lloraras y nadie te consolara, por muchos pasaras y el amor perderás...

Nadie te extrañara cuando faltes, nadie te recordara como lo que una vez quisiste ser, dirán la zorra si ella era así.

VERSO I


Sabes hay algo que quisiera que tu mente viera, es que sin ti yo no puedo vivir. Contigo solamente quiero estar.

 Resignarme tal vez lo haga me eh dado cuenta de que tu nunca serás para mi, pero aun así la lucha yo no terminare por ti seguiré y tal vez algún día me correspondas y ames como yo a ti, estos tiempos son difíciles, llenos de traición y engaños, hoy en día ya no hay caballeros capaces de atravesar tormentas y relámpagos por una mujer.

No se si aguante tanta lucha, no se si termine el camino, pero algo si se y es que a ti te amo mas que a nada, y ahora yo no puedo vivir si tu no estas.
 Días, meses, años pasaran y yo seguiré tratando de enamorarte detalle a detalle, se que al final lo lograre.

Eres el todo para mi, eres la luz que alumbra mi ser, la calma que alivia mi alma, yo nunca me rendiré la batalla por tu corazón y amor no perderé.



jueves, 3 de abril de 2014

El y Ella

El camino hacia ella con la esperanza de que pudiera decirle lo que tantas noches había ensayado en su cómoda cama, y lo que tanto había practicado frente al espejo de su baño.

Los nervios aumentaban al igual que la emoción, dentro de su cabeza las palabras hechas estaban pero como suele pasar en todos los casos similares a este era de esperarse que esas palabras tan ensayadas se le olvidaran en cuanto estuviera frente a ella.

Era una tarde soleada el sol brillaba mas que cualquier otro día, ella se veía preciosa su lindo cabello lacio color cafe claro resplandecía, sus ojos miel eran espectaculares, sus labios rosados eran perfectos, su nariz un poco ancha pero encantadora, su barbilla delicada y hermosa, sus pestañas y cejas sin defectos, ella era de piel morena aunque no tanto como el color de su cabello era un poco menos, era sin duda alguna la mujer perfecta.

El sudando un poco siguió caminando, estaba bastante arreglado, lucia un un lindo traje de marca y tenia impregnado en la piel aquel perfume caro que su madre le había regalado el día de su cumpleaños. En su mano derecha un lindo ramo de orquídeas y en la otra su celular, cada paso que daba lo acercaba mas y mas a ella su chica ideal la cual se encontraba con sus dos mejores amigas, ellas estaban sentadas justo debajo de ese roble viejo y alto lleno de hojas verdes y amarillas el cual las cubría de los rayos del sol, se encontraban charlando y descansando pues estaban en la escuela ya que era la graduación de ellas tres.

Después de una larga caminata hacía el roble el llego ante ella y con un poco de tartamudeo le hablo y le pidió que si podían charlar en privado a lo que ella acepto y sus dos amigas los dejaron a solas, el entonces le dijo que las orquídeas eran para ella y la felicito por su graduación. Llego el momento le dijo su mente, es hora le susurro el corazón, no importa que pase hazlo le comento su conciencia.

Apenado con las mejillas rosadas y con un poco de sudor en su frente decidió que tenia que hacerlo y fue así, el se obligo a no tartamudear y se olvido de que estaría apenado y entonces prosiguió para decirle tan lindas palabras:

 - Te ves realmente preciosa, sabes hay algo que he estado pensando, mas que un pensamiento son palabras las que he formulado dentro de mi cabeza durante ya mucho tiempo y creo que hoy es el momento en el que esas palabras deben de salir, han pasado ya varios años desde que me di cuenta de lo que siento pero fue tal ves el miedo el que me impidió que te dijera esto tiempo atrás o puede ser fue la amistad que llevo con tu hermano la que no me dejo hacerlo antes, pero hoy puedo y lo haré aun sin saber cual será tu respuesta, lo diré; eres menor que yo en edad pero eso no importa porque me he dado cuenta de que el verdadero amor no se fija en nada, ni en el color de la piel, ni en si son de clase, en nada, es por eso que te digo que te amo y que nunca he podido dejar de amarte, contigo puedo vivir y no solo sobrevivir jamas podré quererte poco mi corazón por ti esta loco, se que tal ves en tu mente alguien mas esta, pero como yo nadie te va amar si tu me das una oportunidad jamas te arrepentirás, de tu presencia no quiero padecer -.

Pasaron varios minutos y el porfin pudo decirle lo que sentía sin tartamudeos, su mente lo felicito, su corazón se alegro y su conciencia sonrío a carcajadas, ambos guardaron silencio y lo único que se escuchaba era el ruido de las aves que volaban en el lindo cielo azul por encima de ellos, ambos se miraron directamente a los ojos el le sonrío y ella le devolvió la sonrisa y entonces empezó a mover sus labios para formular una palabra y llegado el momento ella le respondió a tan hermoso verso y el la escucho así como ella lo escucho a el y su sonrisa se marco mas y su corazón palpito mas y mas rápido cada segundo que pasaba.

Continuara...

Derechos de Autor.
Imaginado & Escrito por: Guillermo Lara Barajas.
Prohibida su copia.