Varias semanas pasaron y el seguía sin recuperarse, estaba en el abismo en completa soledad y oscuridad, cada ves se perdia mas dentro de si, no había salvacion, el amor poco a poco se alejo, de piedra su corazón se forjo, los buenos sentimientos atrás el dejo.
Después de largos meses de sufrimiento y duelo consigo mismo pudo despertar, el llanto la tristeza y la oscuridad venció, su trabajo y el semestre perdio, el equipo de fútbol americano del que el formaba parte logro el triunfo venciendo al rival en la gran final del campeonato, pero sobre todo la chica que el sentía aun amar seguía con su vida como si nada hubiera pasado.
Sin empleo, sin suficiente dinero, sin amigos y aun decaído se fue sin mirar atrás, con lo poco que pudo juntar de sus ahorros emprendió un viaje al lugar que lo vio nacer, un pequeño pueblo en el cual vivió muchas cosas divertidas durante su infancia, pero igual cosas tristes como la muerte de su madre.
Dos largos dias de viaje y todo seguía tal como el recordaba, la biblioteca solitaria como cuando se marcho y el cine y único del lugar con las mismas películas viejas que solía proyectar, por otro lado estaba el museo, el palacio presidencial, la iglesia, el teatro que a diferencia del cine este presentaba obras actuales con los actores del momento, y también estaba lo que la mayoría de los chicos detestaba; la universidad.
El hermoso y pintoresco pueblo de "LomLind" tenia su propio lago y un estadio que casi nadie ocupaba ya que el equipo del instituto no era realmente bueno, era en si un pueblo pequeño todos se conocían y peor aun, todos sabían casi todo de todos. William se estableció en la casa que le vio nacer y crecer, vieja, olvidada y polvorienta pero al fin de cuentas una casa enorme pero vacia, por fin su suerte cambiaba, logro conseguir un empleo de medio tiempo en una de la varias heladerías del pueblo al igual que entrar en la universidad, todo iba de maravilla, por fin lograba olvidar a la chica que el creía amar.
Largos y frios meses terminaban, todo era felicidad para William, era un día normal, la nieve caía del cielo y las nubes tapaban los pocos rayos del sol, por deberes escolares y personales decidió ir como de costumbre a uno de sus lugares favoritos del pueblo la biblioteca.
Dentro el frio era menor que en el exterior el lugar olia a libros viejos y a cafe, la bibliotecaria y amiga de William lo saludos como normalmente hacia cada ves que lo veía en el pueblo, pero el no respondió tan cordial saludo, se quedo pasmado con la boca abierta al ver que en una mesa cercana a el había una chica.
Prohibida su copia.